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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Ocasiones Especiales

No era la ocasión, no hubo ni siquiera una "señal", que me haga volver a ti, después de tanto tiempo, pero una llamada entro y otra vez no pude decir que No.

Accedí al encuentro de un amor fugitivo, distante. Siempre esperé con ansías que esto pasase y llego como quien llega sin ser invitado.


Accedí si bien fue por que una extraña sensación recorrió mi cuerpo y me hizo volver a pensar en ti. ¿Quién sabe, tal vez el amor regresé? o ¿Es que nunca se fue? 

La llamada prosiguió entre risas y coqueteos textuales, el día y la hora fueron pactados. ¿Lugar? le pregunté, entre dientes. "En tu Lugar" me respondió con amor en su voz.

Se me puso la piel de gallina, todo había quedado marcado, lo único que faltaba era volver a tener su voz cerca de mi voz y susurrarle al oído lo mucho que lo quería y cuan feliz estaba por volverlo a ver después de casi 10 meses. Entre idas, venidas, llamadas, correos y su viaje a Argentina.

Eran las 5.10 pm en el mismo lugar donde alguna vez dijo "la palabra" en la que muchas chicas caen rendidas y sienten una felicidad casi incontenible, llegue y di un ligero paseo recordando cada momento cuando caminábamos juntos, cogidos de la mano, con miedo a perderme en ese inmenso y hermoso "Mi Lugar", estaba aproximándome a la misma banca donde siempre nos gusto estar, él ya estaba ahí, puntual como siempre, mirando al cielo a ese enorme cielo, lleno de paz y gris esperanza, llegue como la última vez, me senté a su lado y las lágrimas empezaron a caer, tome su mano y me miró con ese extraña sensación de desesperanza y resignación de cual ya estaba acostumbrada. Nos miramos y hubo un silencio digno de admirar, ambos estábamos juntos por primera vez en mucho tiempo. 



Tanta felicidad no podía ser buena, entre largas historias, sueños, ideas, me tomo de la mano y volvió a decir "Solo quiero que seamos tu y yo siempre, nadie mas". Caminamos dando vueltas a ese inmenso lugar, no hubo ningún instante del que me arrepintiera de volverlo a ver.

A ti: Hoy.


viernes, 6 de septiembre de 2013

No Soy Yo.

Al principio creí que era irónico sentir algo por alguien; ese no se que difícil de explicar, pero todo salio de la nada y se convirtió en mucho, cuando empezamos a ser amigos.

¿Cuándo?. Lo tengo claro.

¿Cuándo empezamos a hablarnos? Lo tengo mas claro aún.. 

¿Cuándo empecé a sentir esa especie de magia, cuando hablaba contigo, esa conexión inquebrantable, esa forma tan fácil de expresar las cosas y no morir en el intento?

¿Cuándo empecé a quererte?

Sabes... hay algo a nunca dije y es preciso hacerlo ahora... mentí y no se si sea una excusa pero fue lo mas apropiado, mentir no esta bien pero cuando la verdad se escapa de tus labios y tus manos ya no pueden sujetarla es preciso hacerlo, dije muchas cosas, conté cuentos que mi mente creo y empecé a hacerlo porque pensé que a alguien iba a entretener y al parecer así fue.


Empecé a quererte lentamente con paso de tortuga, entre dientes tenia miedo de pronunciar la palabra "te quiero" y aun no lo hago, aun no soy lo suficientemente fuerte para hacerlo. Te lo he escrito y para mi ello cuenta mucho mas, la tinta no borra aquella frase que alberga inquietud, esperanza, es como como la arena del mar, nunca tiene como acabar.


Lo único que pide es ser escuchada, lo mas alto posible y ser sentida en el alma de aquella persona y que lo tome como venga, dulce, entre lágrimas, con algo de temor, frustración, llena de amor, ó que en su interior arda ese fuego furor. 

Porque cuando sientes algo por otra persona el mundo conspira y los hace estar unidos y no importa la maldita distancia, no importa el clima ni ninguna superficialidad, importa quienes somos y  quien queremos ser, estemos en el lugar que queramos estar o en la posición que se anhela.

Te confieso que he llorado junto  a ti, espero nunca te hayas dado cuenta de cuanta falta me hacías, de cuanto anhele que estuvieras ahí, cuando mas lo necesitaba, mi coraza trataba de albergar este terror y las lágrimas causadas por otros hacían que estuviera a punto de colapsar, pero te escuchaba en mi mente y te imaginaba como un abrazo a la distancia, lejano pero reconfortante, sobrecogedor y volvía a morir, lo admito a veces pido mucho y siempre termino hiriendo a los demás, si eso hice alguna vez lo siento muchísimo.

Sabes nunca fui capaz y lo suficientemente valiente para acercarme pero todo surgió de cero y entré a un agujero negro al que siempre pertenecí pero tuve miedo de tomarlo como parte de mi, ese miedo era mucho mas grande y mucho mas fuerte que el temor a otras personas, que el querer de otros, y poco a poco se torno parte de mi.

Escribir lo mas doloroso y volverlo algo hermoso, es una gran tarea. Como hago para dejar de quererte cuando ni siquiera mi otro yo" me lo impide, como hago para decirte te quiero y no morir en el intento, como hago para intentar ser yo misma, si cada vez que lo hago alejo a todas las personas, es mi destino, soy un ser destinado a no pertenecer a nada.



#cebollamaldita


(Post que nunca debió ser escrito)

viernes, 30 de agosto de 2013

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Nunca había sentido que era estar feliz. No, nunca...

La mayoría cree, imagina que la felicidad solo esta cuando apruebas una materia, pasas de ciclo, consigues un buen trabajo, un aumento, ir al concierto de tu banda favorita, pero no. Lo he analizado desde que tengo siete años, nunca, nunca me sentí feliz. 

Cuando tenía siete años, empecé mi "búsqueda de la felicidad", hice una lista sobre las 10 cosas que me harían feliz si llegaba a cumplirlas todas:

Quiero ser feliz: (lista)

8.- Tendré un amigo/a real. Un humano.

Cumplí al pie de la letra aquella lista, tan extraña que escribí, pero siempre quedaba la número ocho por concluir.

   -Cuando tenía seis años, conocí a alguien, una niña de mi edad, la única amiga que tuve, hacíamos todo, todo, se quedaba en mi casa, yo en su casa. Aún recuerdo su cabello lacio negro brillante cortado en forma de hongo, con su lonchera de plástico color roja, que combinaba perfectamente con la cortaba roja del uniforme de nuestro colegio, llegaba a casa para que mi hermana o su mamá nos llevase. Recuerdo perfectamente también cuando empujo a una niña para que esta no me jalara el cabello, ahí fue cuando supe que alguien podría hacerme daño, y que alguien también podría salvarme, una lección muy clara para una niña pequeña. 

La misma persona que me salvó, se fue muy lejos por que a su padre lo transfirieron a otra ciudad, si dolió.
¿Cuándo la única persona que es tu amiga se va, ya no hay nadie quien te salve?

Pasaron varios años, once para ser exactos, terminé la secundaria, e inicié el primer ciclo de mi carrera universitaria, hasta... que un día mi hermana me dijo que la familia de Paola regresó y había abierto una panadería en la misma casa dónde siempre han vivido, que alquilaron cuando no estuvieron acá. Mi mundo se vino abajo, no le respondí y lloré por primera vez como si nunca lo hubiera hecho. Al día siguiente me arme de valor y fui a su casa/panadería, estaba ella allí detrás del mostrador,  la miré directamente a los ojos como diciéndole: "Aquí estoy, aquí siempre estuve y aquí siempre estaré". Ella me miro, me dio el pan y salí de allí, nunca dije nada, nunca volví a la panadería, nunca, nunca y nunca lo haré. Y hoy solo te recuerdo como la niña que llevaba una media gris mas arriba que la otra, aquella niña que me enseño a pararme aún con las rodillas ensangrentadas,  por que nunca conocí a la chica de la panadería.


"La misma persona que me salvó, me hizo daño."